Paseo a lo largo de un río

Domingo, 30 Agosto 2009. — Proceso, Columnas, 2009

Este 2 de septiembre Hilario Sánchez del Carpio habría cumplido setenta años de edad. 

Originario de Bochil, Chiapas, Hilario Sánchez (como se le conoció) nació en 1939, y antes de cumplir los 30 era ya conocido en los terrenos del jazz, fundamentalmente debido a su trabajo con Micheline Chantin Micky, cantante francesa —después adquirió la nacionalidad mexicana— con quien formó el dúo Hilario y Micky y, así mismo, fuera su esposa.

Con él al piano, el dúo entró a la escena del jazz mexicano hacia mediados de los sesenta, cuando tal expresión musical generalmente era vista con menosprecio y sin lugar necesario en el espectro de nuestro arte de los sonidos y silencios.

Principalmente compositor y pianista (en ocasiones ejecutó también la marimba y la trompeta), su aprendizaje musical fue autodidacta, en donde el jazz y sus estrategias armónicas llegaron a los oídos del compositor a través de sesiones diversas de audición.

A partir de la obra de Silvestre Revueltas (1899-1940), Carlos Chávez (1899-1978) y Blas Galindo (1910-1993) como referentes predilectos, su interés fue permeado por la corriente nacionalista de nuestra historia musical. De tal manera, para 1985 creó sus primeras obras de música de concierto, El cenote sagrado, para cuarteto de cuerdas, e Itzpapalotl, para voz amplificada y orquesta, según registra su catálogo de obras.

Desde entonces, con rumbos paralelos, Sánchez del Carpio desarrolló un trabajo en ambas vertientes del arte de los sonidos y silencios: el jazz y la música de concierto.

Enmarcada en lenguajes preferentemente conservadores, su obra jazzística poseía —aún posee— trazos que ponen de manifiesto diafanidad de cognaciones, refrendando con ello identidad y universalidad simultáneos.

Según se tiene noticia, en tal campo de acción Hilario y Micky realizaron dos producciones discográficas (Pequeño viaje jazzístico y La vie en rose), ambas en el 2002, que no constituyen sino testimonio que permite a la vez confirmar y disfrutar un jazz de personal extracción indudablemente mexicana.

Por otro lado, su música de concierto suele ser depositaria de tratamientos con una claridad y elocuencia de profundidad mayor, en tanto que reviste caudales sonoros que habitan con soltura más que referencias, líricas construcciones idiomáticas de intencionalidad localista, en donde los propios títulos sugieren la anécdota expresiva.

Es así que la filiación de su origen deriva en la determinación de su imaginación creativa, arribando al arte musical de requerimientos académicos.

De tal suerte, la revisión de su catálogo (de música de concierto) permite sospechar la sutileza de cierto sentido del humor en obras como México mezzo picante (1992) y Danza en Peyotepec (1990), lo mismo que la dimensión de su universo formal en obras de cámara (Trío Bonampak 1992), para banda (Paseo a lo largo de un río, 1991) y orquesta sinfónica con solista (Romance entre marimba y la luna, 1993). 

Merecedor del Premio Chiapas de Artes en 1991, Hilario Sánchez fue un compositor que así mismo extendió su campo de acción hacia los territorios del teatro, de la danza y del cine.

Durante buen tiempo radicó en la ciudad de México. Luego del fallecimiento de Micky en septiembre del 2007, cambió su residencia a San Cristóbal de las Casas, en su estado natal.

Resulta inquietante que hasta la fecha su fallecimiento no ha sido aclarado, y sólo se sabe que el 27 de septiembre del año pasado presuntamente desapareció. Las autoridades correspondientes continúan omitiendo el caso. Mientras tanto, de él no supo más, y como suele ocurrir con la obra de nuestros compositores, de su música tampoco.*

 


*Roberto Bolado, joven cineasta, se halla realizando un interesante documental, de próxima aparición televisiva, sobre el tema.

FacebookMySpaceTwitterDiggDeliciousStumbleuponGoogle BookmarksRedditNewsvineTechnoratiLinkedinPinterest